Message from Fr. Rolando

Querida familia de la Inmaculada:

Una vez más la Iglesia nos regala el bendito tiempo de Adviento, tiempo de preparación y expectativa. El tiempo entre hoy y la Navidad es breve, y supongo que su lista de cosas por hacer es enorme. Durante las próximas semanas habrá muchas fiestas, muchas compras, muchos viajes, muchas actividades ... Debemos estar preparados para eso, pero el Adviento nos recuerda que debemos prepararnos para algo más que eso.

Como personas de fe nos preparamos para el encuentro con el Señor que viene. Adviento significa "venida". Jesús vino hace dos mil años cuando nació en Belén. Jesús vendrá nuevamente con gloria para juzgar a vivos y a muertos. Jesús viene todos los días y de muchas maneras a nuestras vidas. La buena noticia del Adviento es que nunca hay un momento en que Cristo no esté con nosotros: ayer, hoy y mañana, y es por ello que podemos ser personas de esperanza. Jesús siempre está con nosotros, en las buenas y en las malas. Observa la Corona de Adviento. Con cada vela que encendemos, proclamamos que la luz de Dios brilla en la oscuridad y la oscuridad nunca vencerá a la luz. La esperanza del Adviento es que siempre que haya oscuridad, miedo y desesperación en nuestras vidas o a nuestro alrededor, Dios está presente, Dios tiene el control y nunca deja de venir a nosotros.

El Adviento comienza con la invitación: ¡Estén preparados! ¡Manténganse despiertos! No podemos ser como esas personas en los tiempos de Noé que se la pasaban comiendo y bebiendo, haciendo negocios, ganando dinero y divirtiéndose. ¿Qué hay de malo en eso? El problema es que pensaban que la vida era solo eso. Estaban tan ocupados ganándose la vida que se olvidaron de tener en su vida al Señor. El Adviento es un tiempo para poner cada cosa en su lugar y para darle a Dios el lugar que se merece en nuestras vidas. El gran drama de la historia de Navidad que todos conocemos es que “no había lugar para ellos”. No era simplemente que “no había lugar”, sino que no había lugar... “para ellos”. Siempre hay lugar para tantas cosas en nuestros corazones. Adviento es una invitación para darle su lugar a Aquel que viene. Ahora es tiempo de revestirse de Cristo y caminar en la luz del Señor. Si hacemos esto cada día, estaremos preparados no solo para la Navidad sino también para la eternidad. ¡Les deseo a todos un fructífero tiempo de Adviento!

¡Dios los bendiga a todos!

P. Rolando