Message from the Pastor

Querida Comunidad:
El Tercer Domingo de Pascua nos invita a seguir profundizando en el misterio de la Resurrección, que no es solo un acontecimiento del pasado, sino una realidad viva que transforma nuestro presente. En este tiempo pascual, la Iglesia nos recuerda que Cristo resucitado camina con nosotros, incluso cuando no lo reconocemos de inmediato, como ocurrió con los discípulos en el camino de Emaús.
También nosotros, en medio de nuestras preocupaciones y dudas, podemos experimentar su cercanía si abrimos el corazón a su presencia. La Palabra de Dios de este domingo nos anima a mirar nuestra vida con una fe renovada. Muchas veces, como aquellos discípulos, nos dejamos llevar por la tristeza o la desilusión cuando las cosas no salen como esperamos. Sin embargo, Jesús se hace presente en el camino, explica las Escrituras y enciende en nosotros el fuego de la esperanza. Él sigue hablándonos hoy, especialmente en la Palabra proclamada y en la fracción del pan, donde se nos revela de manera íntima y transformadora.
Este domingo también es una invitación a reconocer a Cristo en la comunidad y en los signos sencillos de la vida cotidiana. La Eucaristía es el lugar privilegiado donde nuestros ojos se abren y nuestro corazón arde al encontrarnos con el Señor. De este encuentro nace la alegría que nos impulsa a salir de nosotros mismos y a compartir con otros la buena noticia: Cristo vive y está entre nosotros. La fe no se puede guardar solo para uno, sino que está llamada a ser anunciada con entusiasmo.
Pidamos al Señor que nos conceda la gracia de reconocerlo en nuestro caminar diario, de escuchar su voz y de dejarnos transformar por su amor. Que este tiempo de Pascua fortalezca nuestra esperanza y nos haga testigos valientes de la Resurrección. Como comunidad parroquial, renovemos nuestro compromiso de vivir como discípulos misioneros, llevando la luz de Cristo a todos los rincones de nuestra vida.
Dios los bendiga.
Rev. Julio Fernández