Message from the Pastor
Querida comunidad parroquial,
En este XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos presenta la imagen de un banquete de bodas al que todos estamos invitados. Dios prepara para nosotros una fiesta de amor, alegría y comunión, y su invitación no es solamente para unos pocos, sino para todos. El Señor sale constantemente a nuestro encuentro y nos llama a participar de su Reino, a abrirle el corazón y a descubrir que en Él encontramos la verdadera felicidad.
Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que podemos rechazar esa invitación cuando estamos demasiado ocupados con nuestras propias preocupaciones o cuando ponemos otras cosas por encima de Dios. Muchas veces el Señor nos llama a través de una persona, una situación, una palabra de la Escritura o una necesidad de nuestro prójimo. La pregunta es: ¿estamos escuchando su voz? La invitación de Dios sigue llegando cada día, pero necesita de nuestra respuesta libre y generosa.
La parábola también nos habla del vestido de fiesta, que podemos comprender como un corazón dispuesto a vivir según el Evangelio. No basta con recibir la invitación; estamos llamados a dejar que el encuentro con Cristo transforme nuestra manera de pensar, de hablar y de actuar. Vestirnos para el banquete significa revestirnos de amor, misericordia, humildad, perdón y servicio, llevando a nuestra vida cotidiana la fe que celebramos en nuestra comunidad parroquial.
Que este domingo nos ayude a renovar nuestra respuesta a la invitación del Señor. Que nunca demos por sentado el regalo de pertenecer a su Iglesia y de participar en la mesa de la Eucaristía.
Que Dios bendiga abundantemente a cada uno de ustedes y a sus familias, y que el Señor les conceda una semana llena de paz, esperanza y alegría.
Reciban un abrazo fraterno y mi bendición en Cristo.
Rev. Julio Fernández