Message from the Pastor
Querida Comunidad:
En este segundo domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos conduce al monte de la Transfiguración, donde Jesús se manifiesta lleno de gloria ante Pedro, Santiago y Juan. En medio del camino hacia la cruz, el Señor ofrece a sus discípulos un anticipo de la luz de la Resurrección, para fortalecer su fe y enseñarles que el sufrimiento no es el final, sino el paso hacia la vida nueva que Dios promete.
La voz del Padre resuena con claridad: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”. Esta invitación es también para nosotros, llamados a hacer silencio interior y abrir el corazón para escuchar a Cristo. En un mundo lleno de ruidos, opiniones y prisas, la Cuaresma nos propone detenernos, subir al monte de la oración y dejarnos transformar por la escucha sincera del Evangelio. La experiencia de la Transfiguración no es un privilegio reservado a unos pocos, sino una promesa para todo creyente. Dios quiere transfigurar nuestra vida cotidiana, nuestras luchas, miedos y fragilidades, iluminándolos con su gracia. Pero para ello es necesario bajar del monte y seguir caminando con Jesús, incluso cuando el camino se vuelve exigente y nos invita a la conversión.
Que este tiempo cuaresmal nos ayude a renovar la esperanza, a confiar en la presencia de Dios que camina con nosotros y a reflejar, con nuestras obras, la luz de Cristo en medio del mundo. Animados por esta Palabra, continuemos el camino hacia la Pascua con fe firme, corazón abierto y disposición sincera a dejarnos transformar por el amor del Señor.
Rev. Julio Fernández