Message from the Pastor
Querida Comunidad:
En este tercer domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos presenta a Jesús encontrándose con la mujer samaritana junto al pozo. Este diálogo sencillo y profundo nos revela a un Señor que no tiene miedo de acercarse a nuestra historia, incluso allí donde hay heridas, búsquedas y contradicciones. Jesús inicia la conversación pidiendo de beber, recordándonos que Dios se hace cercano y necesita de nuestro corazón para entablar una relación verdadera.
El agua que Jesús promete no es solo para calmar una sed pasajera, sino para saciar la sed más profunda del ser humano: la sed de sentido, de amor y de vida plena. En este camino cuaresmal, somos invitados a reconocer nuestras propias sequedades espirituales y a dejarnos encontrar por Cristo, que conoce nuestra verdad y aun así nos ofrece el don de su gracia.
La mujer samaritana, transformada por el encuentro con Jesús, deja su cántaro y corre a anunciar lo que ha vivido. Este gesto nos enseña que quien se encuentra verdaderamente con el Señor no puede guardarlo solo para sí. La Cuaresma es también un tiempo para renovar nuestra fe y convertirnos en testigos sencillos, capaces de compartir con otros la alegría de sabernos amados y perdonados.
Que este domingo nos ayude a abrir el corazón a la acción de Dios, a escuchar su voz y a beber del agua viva que Él nos ofrece. Sigamos caminando hacia la Pascua con confianza, permitiendo que Cristo transforme nuestra vida y nos conduzca a una fe más madura, auténtica y comprometida con los demás.
Rev. Julio Fernández