Message from the Pastor

Queridos hermanos y hermanas:
La solemnidad de la Ascensión del Señor nos invita a contemplar a Jesús que, después de su resurrección, asciende al cielo ante la mirada de sus discípulos. No se trata de una despedida triste, sino del cumplimiento de la promesa de Dios: Cristo vuelve al Padre para prepararnos un lugar y permanecer con nosotros de una manera nueva y más profunda. Su Ascensión nos recuerda que nuestra verdadera meta está en el cielo.
Antes de subir al cielo, Jesús confía a sus discípulos una misión: anunciar el Evangelio a todas las naciones. También hoy, cada bautizado está llamado a ser testigo de Cristo en medio del mundo, llevando esperanza, amor y fe a nuestras familias, trabajos y comunidades. La Iglesia continúa esta misión con la fuerza del Espíritu Santo.
La Ascensión también fortalece nuestra esperanza en medio de las dificultades. Jesús no abandona a su pueblo; al contrario, permanece vivo y cercano en la Eucaristía, en su Palabra y en la comunidad reunida en su nombre. Él camina con nosotros y nos anima a vivir con la mirada puesta en las cosas del cielo, sin descuidar nuestro compromiso con los hermanos.
En este Domingo de la Ascensión, pidamos al Señor un corazón lleno de fe y confianza. Que podamos vivir como auténticos discípulos misioneros, llevando la alegría del Evangelio a quienes más lo necesitan. María, Madre de la Iglesia, nos acompañe en nuestro camino hacia el encuentro definitivo con Cristo glorioso.
Muchas bendiciones para todos.
Rev. Julio Fernández